El lunes pasado, y sin previo aviso, el mayor proveedor de blanks de todo el mundo (aproximadamente el 80% de la fabricación mundial) cerró las puertas de su factoria en Orange County, Calif. provocando el llamado lunes negro de la industria del surf, y dejando en la incertidumbre al sector de pequeños fabricantes de tablas de surf mas pujante del mundo.